La víbora
Hoy acompañe a mi tía a hacer las compras para ayudarle a llevarlas a casa de mi abuelo, y al llegar le festejaron el cumpleaños a una prima que nos acompaño. Después de lo del pastel y todo el rollo, me fui al comedor donde se encontraba mi abuelo y mis tías, y de repente empezamos a platicar de antaño de cuando el era niño y de cómo se ganaban la vida.
Nos comentaba que tenían que viajar varias horas a un pueblo minero (ahora se hace 1 hora en coche) a donde llevaban verdura y fruta para vender, y compraban cueros para vender en su pueblo. Era un tianguis enorme, casi como en la Merced (en el DF), pues en ese tiempo había mucho movimiento en las minas.
Al llegar se instalaban y empezaba el proceso de venta. En un cinturón de doble cuero cosido a los lados pero hueco de en medio, a la cual le apodaban la “víbora”, se guardaban las monedas de plata obtenidas por la venta que hacían. Al terminar la venta y respectivas compras del día, regresaban al pueblo donde contaban el dinero de las ventas.
Agrego, que como no existían bancos en ese entonces, la gente solía depositar parte de sus ahorros con personas que lo “guardaban”, aunque muchos no recuperaron su dinero, y otros solían enterrarlos en sus casas, pues no había mucha seguridad el dejarlos en casa pues solían asaltarlas, pero antes de hacerlo, su padre y los amigos de su padre se presumían la víbora de cada uno: “Hasta aquí tengo la víbora” (tocándose un costado indicando hasta donde llegaban las monedas), para después comprar pulque y tomarlo entre los cuates.
Mientras en mi pensamiento comparaba con lo que hago con mis amigos ahora, cada quien en su rollo y cuando nos reunimos hablamos de lo atareados que estamos y llenos de trabajo y lo que hacemos, y después nos tomamos una chelas.
Me di cuenta de que aunque cambien las formas, en el fondo se sigue haciendo lo mismo.
Nos comentaba que tenían que viajar varias horas a un pueblo minero (ahora se hace 1 hora en coche) a donde llevaban verdura y fruta para vender, y compraban cueros para vender en su pueblo. Era un tianguis enorme, casi como en la Merced (en el DF), pues en ese tiempo había mucho movimiento en las minas.
Al llegar se instalaban y empezaba el proceso de venta. En un cinturón de doble cuero cosido a los lados pero hueco de en medio, a la cual le apodaban la “víbora”, se guardaban las monedas de plata obtenidas por la venta que hacían. Al terminar la venta y respectivas compras del día, regresaban al pueblo donde contaban el dinero de las ventas.
Agrego, que como no existían bancos en ese entonces, la gente solía depositar parte de sus ahorros con personas que lo “guardaban”, aunque muchos no recuperaron su dinero, y otros solían enterrarlos en sus casas, pues no había mucha seguridad el dejarlos en casa pues solían asaltarlas, pero antes de hacerlo, su padre y los amigos de su padre se presumían la víbora de cada uno: “Hasta aquí tengo la víbora” (tocándose un costado indicando hasta donde llegaban las monedas), para después comprar pulque y tomarlo entre los cuates.
Mientras en mi pensamiento comparaba con lo que hago con mis amigos ahora, cada quien en su rollo y cuando nos reunimos hablamos de lo atareados que estamos y llenos de trabajo y lo que hacemos, y después nos tomamos una chelas.
Me di cuenta de que aunque cambien las formas, en el fondo se sigue haciendo lo mismo.






4 Comments:
La vida es ciclica, ¿y sabe?, cafda generacion se siente descubridora de secretos del universo, que las generaciones mayores callan para que la capacidad de sorpresa no decaiga...
Feliz año, fue un relato muy agradable y la moraleja del final, tremendamente humana.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Coincido con Enigma en la moraleja del final, bastante cierto.
Que chido que todavía tengas a tu abue...
Salu2!
Gracias por los comentarios Enigma, pasare a visitar.
Tienes razón, no hay ciclo en la vida, la vida es el ciclo.
Quiero aproverchar su compañia (de mi abuelo) lo más que se pueda, sin dejar de vivir mi vida Switch!
Lo qué más me agrada de él es cuando nos empieza a contar de su vida.
Haces bien!
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